« INICIO / Archipiélago de las letras / Eugenio Padorno

juan cruz

DE Muchas veces me pediste que te contara esos años

Escribo esto, te lo escribo, lo dejo ahí, y mientras lo voy escribiendo me viene la rabia que a veces tengo, por lo que perdí, por lo que vamos perdiendo; el viento azota la ventana con la violencia de los asesinatos, no tiene el viento ni un minuto de calma, y yo trato de sosegar mi ánimo, acabo de tener un disgusto, se me ha quedado en la comisura de los labios el sabor del disgusto, muchas veces me pediste que te contara esos años y ahora que los recuerdo y que te los pongo por escrito me asaltan recuerdos en los que estás y no estás simultáneamente, pero cuando tengo en la comisura de los labios el sabor de un desastre no estás ni tú ni nadie, como si de pronto la edad que tengo se me hubiera empequeñecido y fuera otra vez el adolescente vulnerable que recurría al alcohol para creerme capaz y fuerte y osado; siento una enorme melancolía, como si esa mano que dice adiós fuera también mi mano diciendo adiós, como si yo estuviera diciendo adiós; veo el mar y lo que dice es eso, adiós, tanto cansancio.

 

Y ahora que se calma el ruido de las risas del verano, y el mar también se calma y distribuye con las nubes una nueva sensación de bienestar, y tú haces café o luchas entre los periódicos por hallar la fortuna de una buena noticia o de una palabra que no esperabas ahí, y yo lucho por vencer la melancolía y me miro los brazos y los pies y descubro que ya la cicatriz no es nada, y creo que aunque falta tan poco para que se acaben el verano y las risas y la playa y este ventarrón seco que me hace respirar y vivir y beber y mirar, trato de recordarte y no estás, en esas imágenes que van y vienen y me hallan joven y pletórico, un chiquillo, yo estoy en un bar de mi pueblo, hay una chica de labios grandes y dulcísimos, suena en el aire una canción de Engelbert Humperdinck, Libre, la saco a bailar y ella sale, elegante, casi majestuosa, yo llevo una camisa roja, probablemente esa camisa roja que llevaba cuando te conocí, y bailamos como si fuera para siempre.

Ella, en algún momento, besó mis labios, muy suavemente, como si iniciara un mensaje, y seguimos bailando, yo le tarareé algunas canciones, y ella recostó su cabeza en mi hombro, luego abandonó sus manos sobre mi cuerpo y yo bailé como si nos llevaran la melodía y un barco, y su pelo olía aún al salitre y a la arena, y yo paseé por la pista como si hubiera hecho un descubrimiento o como si volara.

Bailamos y bailamos y bailamos, y a veces estuvimos en silencio hasta cuando mi memoria alcanza, y luego, de pronto, lo que devuelve la memoria es una casa, velas, el suelo sucio de una vivienda vacía, ella extendió periódicos por el suelo, en la casa no había nada, ni agua ni luz ni yogures ni plátanos, nada, absolutamente nada en la casa sucia, habían terminado de construirla, llevamos periódicos, ella los extendió, yo abrí una ventana y por allí entraba la luz que ahora recuerdo, la luz de una luna inigualable, nosotros estábamos en silencio, y a veces ella tarareaba, mientras extendía los periódicos en el suelo, aquella canción, Libre, canta ahí pero la veo luego, en otro momento, tomando licor Chartreuse, un líquido verdoso, ella bebe y bebe y yo también bebo y bebo y ya estamos borrachos, y ella entonces lleva pecas en las manos, yo la recuerdo así, ésa fue la última vez que nos vimos, pero en aquel momento estamos en la casa vacía y sucia, no bebemos sino que tarareamos una canción y otra, ella tararea Je t’aime, porque era por aquellos tiempos, recuerdo que mientras viajamos ella ha ido tocando mis dedos como si los contara, íbamos en el coche, ella lleva un perfume que se me queda en los dedos y es luego el perfume con el que bailamos y es el perfume con el que ahora extiende los periódicos, está haciendo la primera cama de nuestra vida, hasta que yacemos allí y ella me acaricia y yo la acaricio y en el acoplamiento final, aquella figura doble, dolorosa y feliz, yo siento muy de cerca que ya no soy un adolescente, y probablemente ella no sabe no lo puede saber yo no voy a ser quien se lo diga, ésa fue la primera vez que yo hice el amor en mi vida; al terminar de acariciarnos ella tarareó otra vez y yo le acaricié el pelo sedoso y suave y luego ella me acarició el pelo y dijo que le parecía de azabache. «¿Azabache?», le dije yo; luego creo que salimos a la calle y ella me llevó a la lejanía, a ver la luna más de cerca, hasta que amaneció, y yo me fui al periódico, feliz como un chiquillo.

Compartir

Otros textos disponibles

De El espíritu del río

1913
El espíritu del río (1913), Juana Fernández Ferraz.

De Materia en olvido

2008
Materia en olvido (2008), Ana M.ª Fagunto.

De Trasterrado marzo

1999
Trasterrado marzo (1999), Ana M.ª Fagunto.

De La miríada de los sonámbulos

1994
La miríada de los sonámbulos (1994), Ana M.ª Fagundo.

De El sol, la sombra en el instante

1994
El sol, la sombra en el instante (1994), Ana M.ª Fagundo.

De Retornos sobre la siemprer ausencia

1989
Retornos sobre la siemprer ausencia (1989), Ana M.ª Fagundo

De Como quien no dice voz alguna al viento

1984
Como quien no dice voz alguna al viento (1984), Ana M.ª Fagundo.

De Desde Chanatel el canto

1981
Desde Chanatel el canto (1981), Ana M.ª Fagundo.

De Configurado tiempo

1974
Configurado tiempo (1974), Ana M.ª Fagundo.

De Diario de una muerte

1970
Diario de una muerte (1970), Ana M.ª Fagundo.

De Isla adentro

1969
Isla adentro (1969), Ana M.ª Fagundo

De Brotes

1965
Brotes (1965), Ana M.ª Fagundo

De A la fiera amada y otros poemas

1985
A la fiera amada y otros poemas (1985), Orlando Hernández Martín.

De Poema coral del Atlántico

1974
Poema coral del Atlántico (1974), Orlando Hernández Martín.

De Claridad doliente

1964
Claridad doliente (1964), Orlando Hernández Martín.

De Máscaras y tierra

edit. 1977
Máscaras y tierra (edit. 1977), Orlando Hernández Martín.

De Catalina Park

edit. 1975
Catalina Park (edit. 1975), Orlando Hernández Martín.

De La promesa, fiesta en el pueblo

1996
La promesa, fiesta en el pueblo (1996), Orlando Hernández Martín.

De La verbena de Maspalomas: comedia canaria en dos tiempos

1993
La verbena de Maspalomas: comedia canaria en dos tiempos (representada en 1993), Orlando Hernández Martín.

De El hechizado

1980
El hechizado (representada en 1980, edit. 2017), Alicia Hernández Martín.

De Teo juega al tenis con las galaxias

1974
Teo juega al tenis con las galaxias (estrenada en 1974, edit. 1975), Orlando Hernández Martín.

De Cigüeñas en los balcones

1974
Cigüeñas en los balcones (representada en 1974, edit. 2017), Orlando Hernández Martín.

De Zarandajas

1973
Zarandajas (estrenada en 1973, edit. 1974), Orlando Hernández Martín.

De El encuentro

1972
El encuentro (estrenada en 1972, edit. 1974), Orlando Hernández Martín

De Frente a la luz

1972
Frente a la luz (1972, edit. 2017), Orlando Hernández Martín

De Prometeo y los hippies

1970
Prometeo y los hippies (representada en 1970, edit. 1971), Orlando Hernández Martín

De Fantasía para tres

1966
Fantasía para tres (representada en 1966), Orlando Hernández Martín

De …Y llovió en Los Arbejales

1968
Y llovió en Los Arbejales (1968), Orlando Hernández Martín

De La ventana

1963
La ventana (1963, edit. 1972).

De Tierra de cuervos

1966
Tierra de cuervos (1966 y 2017)

De El barbero de Temisas

1962
El barbero de Temisas (1962), Orlando Hernández Martín
Pedro Álvarez de Lugo

Textos escogidos

Luis Alemany

Textos escogidos

Alfonso Amas Ayala

Textos escogidos

María Rosa Alonso

Textos escogidos

Graciliano Afonso

Prólogo de Carlos de Grandy a la primera edición de la Antología de Literatura Isleña

Álbum de Literatura Isleña

Lágrimas y flores. Producciones literarias

Victorina Bridoux y Mazzini

Textos escogidos

Textos escogidos

Juan Cruz

El Pensador

José Clavijo y Fajardo

Textos escogidos

Félix Casanova de Ayala

Textos escogidos

José Carlos Cataño

Textos escogidos

Félix Francisco Casanova

Textos escogidos

Bartolomé Cairasco de Figueroa

Textos escogidos

Víctor Doreste

Textos escogidos

Domingo Doreste

Textos escogidos

Ventura Doreste Velázquez

Textos escogidos

Cecilia Domínguez Luis

Textos escogidos

Agustín Espinosa

Textos escogidos

Ramón Feria

El Espíritu del río (fragmento)

Juana Fernández Ferraz

Textos escogidos

Luis Feria

Textos escogidos

Ana María Fagundo

Textos escogidos

Pedro García Cabrera

Textos escogidos

Juan Manuel García Ramos

Textos escogidos

Emeterio Gutiérrez Albelo

Textos escogidos

Pancho Guerra

Textos escogidos

Gaceta de Arte

Textos escogidos

Ángel Guerra

Textos escogidos

Cristóbal del Hoyo Solórzano y Sotomayor

Textos escogidos

Tomás de Iriarte

DE Dado de lado (selección)

Juan Ismael

Textos escogidos

Pedro Lezcano

Textos escogidos

Elsa López

Textos escogidos

Pilar Lojendio

Textos escogidos

Ignacia de Larra

Textos escogidos

Domingo López Torres

Textos escogidos

Tomás Morales

Textos escogidos

Isabel Medina

Textos escogidos

Ángela Mazzini

Textos escogidos

Sebas Martín

Textos escogidos

José María Millares Sall

Textos escogidos

Arturo Meccanti

Textos escogidos

Agustín Millares Sall

Textos escogidos

Sebastián de la Nuez Caballero

Textos escogidos

Antonio de la Nuez Caballero

Textos escogidos

Pino Ojeda

Textos escogidos

Sebastián Padrón Acosta

Textos escogidos

Pedro Perdomo Acedo

Textos escogidos

Manuel Padorno

Textos escogidos

Eugenio Padorno

Textos escogidos

Benito Pérez Galdós

Textos escogidos

Mercedes Pinto

Textos escogidos

Juan Bautista Poggio

Textos escogidos

Carlos Pinto Grote

Textos escogidos

Benito Pérez Armas

Textos escogidos

Alonso Quesada (Rafael Romero)

Textos escogidos

Olga Rivero Jordán

Textos escogidos

Pepa Aurora (Josefa Rodríguez Silvera)

José Rivero Vivas

José Rivero Vivas

Textos escogidos

Domingo Rivero

Textos escogidos

Julio Antonio de la Rosa

Textos escogidos

José María de la Rosa

Textos escogidos

Jorge Rodríguez Padrón

Textos escogidos

Alexis Ravelo

Textos escogidos

Lola Suárez

Textos escogidos

Textos escogidos

Natalia Sosa Ayala

Textos escogidos

Fernanda Siliuto