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Orlando Hernández Martín

Por Agustín Carlos Barruz

Orlando Hernández Martín (Agüimes, 1936 – Las Palmas de Gran Canaria, 1997), inicia sus colaboraciones periodísticas con el Diario de Las Palmas en 1956 y desde entonces su trayectoria periodística le acompañará durante toda su vida. Sus primeras creaciones dramatúrgicas fueron auto sacramentales y obras de tipología costumbrista. También fue significativo su protagonismo en la actividad teatral al crear y dirigir cuatro grupos de teatro aficionado: Agrupación Atlántida, por los años sesenta; Tagoror, por los años setenta; La Chalana, por los ochenta y, finalmente, El Henchidero, por los noventa.

Orlando Hernández Martín (Agüimes, 1936 – Las Palmas de Gran Canaria, 1997) estudió su primera enseñanza en la escuela de Agüimes y seguidamente ingresó en las Escuelas Profesionales Salesianas del Corazón de Jesús (Las Palmas de Gran Canaria), donde estudió la rama profesional de Artes Gráficas, al serle concedida una de las becas donadas por D. Alejandro Hidalgo Romero. Aquí dio sus primeros pasos como actor al formar parte del elenco teatral del colegio salesiano. Este organizaba cada año representaciones teatrales que se incluían en la programación de sus actividades culturales. Cuando terminó los estudios, vivió en la pensión que regentaba doña Juanita, una vecina de Agüimes, sita en la calle San Francisco, de Las Palmas de Gran Canaria, y comenzó a trabajar en la Imprenta Telde en 1955 y en la Imprenta Rexachs los dos años siguientes.

En 1956 inicia sus colaboraciones periodísticas con el Diario de Las Palmas y desde entonces su trayectoria periodística le acompañará durante toda su vida. Sus crónicas, artículos, reportajes y columnas aparecieron en todos los periódicos de Gran Canaria: Diario de Las Palmas, El Eco de Canarias, La Provincia y Canarias7. Sus textos abordaban la vida y obra de literatos y artistas, nacionales e internacionales, cuestiones culturales y sociales, el habla canaria, la historia de Canarias y sus festividades y folclore. En 1964 dirigió y presentó el programa radiofónico «Tardes poéticas», que se emitía los domingos en la emisora Radio Atlántico, para acercar la voz de los poetas al pueblo; asimismo en la misma emisora permanecieron en antena catorce años los programas costumbristas «Las aventuras de maestro Rafael» y «Cosas de Pepito el Árabe», a los que hay que añadir «Decires canarios», donde se explicaban los diferentes significados de las expresiones insulares. En 1982 se retomó el programa de radio «Cosas de Pepito el Árabe y maestro Rafaé» en Radio Cadena Española, antes Radio Atlántico, y en el que participaron como actores Ana María Peñate, José María Cassiano, Pepita Chirivella y el mismo autor. Ya en 1994, reaparecieron de nuevo los programas «Aventuras de maestro Rafaé» y «Decires canarios» en Onda Guanche Radio.

Sus colaboraciones con otros artistas canarios fueron una constante en su devenir creativo. Ya en mayo de 1956, con apenas 20 años, participó con la lectura de algunos poemas en el festival pictórico-musical en el Casino Juventud Unida, de Teror, en colaboración con la Agrupación Artística y Cultural de Educación Ateneo. En ese mismo año y con motivo de la celebración de la clausura de la exposición de pintura de José Gopar en Agaete, Orlando Hernández intervino con una charla sobre la creación pictórica del artista lanzaroteño. De esta fructífera relación, Gopar creó en 1967 el dibujo que aparecería en la portada de la edición de …Y llovió en Los Arbejales y en 1971 la de Prometeo y los hippies. Unos años más tarde diseñaría el vestuario para la representación del drama histórico El hechizado, que versa sobre el rey Carlos II.

Por los años sesenta, nuestro autor se traslada a la calle Santa María de la Cabeza, nº 10, 4º dcha., de la capital grancanaria, donde convive con sus sobrinos María Jesús y Antonio Carrasco Hernández, que comenzaban sus estudios de Magisterio. El autor agüimense se incorporará a los ambientes artísticos que en esos momentos protagonizaban la actividad cultural de la isla. Así, será miembro de las tertulias que Antonio Izquierdo, mecenas de artistas, acogía en su comercio ROIZ, sito en la calle Pelota. A ellas acudían Luis Doreste Silva, Sebastián Jiménez Sánchez, Víctor Doreste, Chano Sosa, Agustín Quevedo, Juan Sosa, quienes adoptaron como su principal misión la de homenajear públicamente, a través de la organización cultural Neotea, a los artistas canarios. De este modo, se dedicaron ofrendas florales a Pérez Galdós, Tomás Morales, Alonso Quesada, Pancho Guerra… Habría que añadir otro reducto de bohemia a finales de los años sesenta, el bar del Hotel Madrid, donde se reunían Orlando Hernández, Aquilino Saavedra, Leandro Perdomo, Óscar Falcón Ceballos, Néstor Álamo, Pedro Perdomo Acedo, Felo Monzón, Antonio Izquierdo, Juan José Laforet Hernández… Por estas fechas Orlando Hernández se comprará un piso en la calle Perdomo, n.º 23, de Las Palmas de Gran Canaria, que será su residencia habitual, sin prescindir de las visitas semanales a su pueblo natal.

A partir de 1970 se fragua la relación con Juan José Falcón Sanabria, de ella surge la creación conjunta del Poema Coral del Atlántico, que se estrenó en 1972 en el Teatro Pérez Galdós, con coreografía y ballet de Gelu Barbu, en un nuevo homenaje a Néstor de la Torre. El 24 y 25 de febrero de 1975 se interpretará de nuevo esta obra en el mismo coliseo, pero esta vez por el Coro de Cámara de la Radiotelevisión Finlandesa. En 1980 se grabó en disco por la Coral de Cámara de Pamplona, bajo la dirección de José Luis Eslava. Finalmente, el 25 de enero de 1983 esta misma coral ofreció la composición en el Teatro Real, de Madrid, y en el que Orlando Hernández recitó, con carácter previo a la actuación, los poemas escritos para la obra.

También formó parte de la agrupación cultural denominada La Tertulia Artística y Cultural Víctor Doreste, fundada en 1978. Esta entidad dinamizó la actividad cultural de la isla y entre sus objetivos se incluyeron: promocionar la literatura y el teatro costumbrista canario; instaurar recorridos históricos por Vegueta; crear una orquesta de cámara; realizar actuaciones en la prisión provincial y editar libros de escritores noveles.

Pero los artistas que más colaboraron con Orlando Hernández fueron Sergio Calvo y Carlos Morón. Sergio Calvo (pintor, urbanista y escenógrafo en varias obras de Claudio de la Torre) dirigió del dramaturgo agüimense: La ventana, en su estreno en el Pérez Galdós el 1 de abril de 1971, y sucesivamente Con los puños frente al sol (diseñó además la escenografía de esta obra), El encuentro, Zarandajas y El hechizado. En las presentaciones que se organizaron por las ediciones de su poemario A la fiera amada y otros poemas y de la obra teatral La promesa, fiesta en el pueblo, participaron, entre otros, Sergio Calvo y otro de sus amigos inquebrantables, el periodista y profesor Juan José Laforet, cronista oficial de la isla de Gran Canaria y de su capital.

Carlos Morón (pintor y escenógrafo) colaboró con Orlando Hernández desde los inicios dramatúrgicos de este en la creación de la escenografía de muchas de sus obras; comienza esa unión artística en 1962 con los decorados para el auto sacramental Como en un sueño, y sigue con la obra costumbrista El barbero de Temisas (1962), el drama rural Tierra de cuervos (1963), la sátira costumbrista …Y llovió en Los Arbejales (1965) y las obras vanguardistas Prometeo y los hippies (1970) y Teo juega al tenis con las galaxias (1974). Además, elaboró el dibujo para la portada del primer volumen de Decires canarios, editado en 1981.

La figura de Orlando Hernández como creador tuvo una especial relevancia en el Archipiélago. Su labor literaria fue prolífica y abarcó todos los géneros literarios: escribió más de veintiséis obras de teatro; al menos cuatro novelas y más de cuatro libros de poemas. También fue significativo su protagonismo en la actividad teatral al crear y dirigir cuatro grupos de teatro aficionado: Agrupación Atlántida, por los años sesenta; Tagoror, por los años setenta; La Chalana, por los ochenta y, finalmente, El Henchidero, por los noventa

Este compromiso con la sociedad canaria y con la cultura fue tal que participó en lo que se denominó «Operación Camello», cuya misión pretendía acercar culturalmente Canarias a la Península, entre cuyos proyectos se incluían: sembrar de canciones canarias las emisoras de radio; difundir la historia de Canarias y las obras de pintores y escritores del Archipiélago. «Operación Camello» se realizó por un grupo de jóvenes artistas: José González Villavicencio, Juan Ortega Medina, Sebastián Sosa Álamo, Francisco Luis Hernández Bordón, Antonio Carrasco Hernández, José Luis Morales Suárez, el camellero majorero Manuel Morales y Orlando Hernández. La caravana partió el 25 de marzo de 1967 desde Las Palmas de Gran Canaria hacia Madrid, llevaba cinco camellos y una escultura de la Virgen del Pino, cuyo destino era la catedral de la Almudena (Madrid). Nuestro autor escribió en el Diario de Las Palmas sus «Crónicas viajeras», dando testimonio de esta aventura por las tierras de la Península.

Su predisposición para ayudar a los creadores canarios fue encomiable y su afán por revalorizar el arte del Archipiélago, especialmente el de Gran Canaria, dan muestra de su valor humano e intelectual. Él denunciaba en sus textos periodísticos la injusticia y el olvido de tanto talento escamoteado o perdido; en sus textos literarios clamaba por la libertad individual y colectiva, sin imposiciones, libre de odio, donde el ser humano viviera en armonía con los otros y con su entorno.

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